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¿Por qué se espera una caída en la inflación?

Por Paula Delgado Gómez

La moderación de los consumidores en la compra de artículos de primera necesidad, y la caída en la oferta de otros servicios por el cierre de establecimientos, abaratarían el costo de vida.

La división de alimentos y bebidas no alcohólicas tiene una ponderación de 15,05 % en la canasta básica, la segunda más alta después de alojamiento

Este martes, el DANE publicará la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a abril de 2020, un mes con una dinámica nunca antes vista en la historia del país por cuenta del aislamiento obligatorio y otras medidas tomadas por el Gobierno para contener la propagación del COVID-19 en Colombia.

A pesar de la amenaza de la pandemia, y del impacto que ha tenido en la economía, para el cuarto mes del año se espera una caída significativa en la inflación, lo que revertiría una tendencia que comenzó el mes pasado cuando el indicador se elevó a 3,86 %, acercándose al límite del rango meta establecido por el Banco de la República, entre 2 % y 4 %, a pesar de que en los meses anteriores se había mantenido controlada (en enero la variación anual del IPC fue de 3,15 % y en febrero de 3,01 %).

La disminución en la inflación, si bien parece inusual, obedece a dos hechos que confluyen: por un lado, la especulación el precio de los alimentos está bajo control, ahora que el consumidor se moderó en el ritmo de las compras con respecto a lo visto al principio de la cuarentena. Por otro, no habrá una variación en precios de los servicios que prestan peluquerías, hoteles o restaurantes, debido a su cierre. Además, otras categorías, como la de alojamiento y servicios públicos, podrían converger a cero por el congelamiento de tarifas.

“La gente entendió que no debe salir un día a comprar todo porque no es necesario; los consumidores pensaron que no iban a poder volver a comprar, pero ya vieron que no es cierto, así que ese comportamiento de excesiva precaución frente al confinamiento se ha calmado. Es probable que para abril pese más el hecho de que no hay mercado para ciertos productos y puede suceder que la cifra de inflación sea más cauta y mucho menos significativa por el simple hecho de que no haya oferta”, señaló el director del DANE, Juan Daniel Oviedo.

Cabe recordar que en marzo de 2020 la inflación mensual fue de 0,57 %, 14 puntos porcentuales por encima de la registrada para el mismo mes del año anterior (0,43 %) y la acumulada para el año (marzo 2019 a marzo de 2020) fue de 3,86 %, también superior a la publicada para el mismo período un año atrás (3,21 %).

Con respecto al resultado que se divulgará el martes 5 de mayo, el BBVA Research estima que la variación del IPC para abril sería de 0,15 % mensual y 3,50 % anual; también se contempla que siga cayendo entre mayo y junio, de manera que el pico visto en marzo cedería en lo que queda del año. Del mismo modo, el servicio de análisis del Grupo BBVA prevé que la inflación terminará 2020 en 3,4 % y no volverá a ser tan alta como la del mes anterior, ni en lo que queda del año ni en 2021.

“En nuestro pronóstico vemos un componente grande de la canasta básica que tendrá estabilidad de precios relacionados con productos y servicios que se dejaron de vender”, explicó Alejandro Reyes, economista principal de BBVA Research. Por otro lado, habrá disminuciones en los precios de los servicios públicos por el ajuste de tarifas, en la telefonía celular por la reducción del IVA y en los combustibles por la caída en el precio del petróleo “que no se alcanzaron a capturar en marzo”, según el experto. De esta forma, las variaciones del IPC de abril vendrían por cuenta de los alimentos y otros bienes transables, pero la presión sería menor a la de marzo.

La inflación anual de marzo de 2020 fue la más alta de los últimos cuatro años para un mes como este, de acuerdo con el histórico del Banco de la República. En marzo de 2017 llegó a 4,69 %.

Así mismo, la Encuesta de Expectativas que hace el Banco de la República a analistas económicos (bancos, comisionistas de bolsa, fondos de pensiones, corporaciones y universidades), muestra que la inflación de abril sería de 0,33 % en promedio, aunque los 40 expertos consultados se mueven entre rangos de -0,10 % y 0,60 %. Esto llevaría a terminar el año en curso con un indicador de 3,43 %.

Incluso Oviedo cree que la cifra para abril puede estar por debajo de la registrada el mismo mes en 2019 (0,50 % mensual y 3,25 % anual). “La de este abril será una inflación de alimentos consumidos al interior del hogar”, señaló el funcionario. Según las ponderaciones del DANE, el mes pasado el 65 % de la canasta familiar estuvo sujeta a variaciones (alimentos y bebidas, transporte y otros), mientras que el 35 % restante no mostró cambios, por lo que no sumará en el cálculo.

“No significa que el precio sea 0, pero la variación no existe, así que la variación pasa a ser 0 porque el precio vigente, de alguna manera, es el último precio al cual se ofreció ese bien y que pudimos recolectar mientras hubo mercado”, especificó el director.

Para ilustrarlo de una mejor forma, tomaremos uno de los 443 artículos de la canasta familiar: el popular corrientazo (técnicamente llamado comidas preparadas fuera del hogar, en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio). Antes de la cuarentena el precio de referencia promedio de un almuerzo corriente era de $12.000, ahora que no hay oferta, porque los restaurantes están cerrados, ni demanda, porque sus clientes tradicionales trabajan desde casa, el precio no se está formando. En febrero este solo artículo aportaba cuatro puntos a la inflación, en marzo (tomando como referencia las dos primeras semanas antes de la cuarentena) solo contribuyó con un punto. Para abril el aporte sería nulo porque el producto no estaba disponible en el mercado, no se tranzó.

El DANE ha estudiado sin descanso cómo se forman los precios en estos días según el impacto que tienen la disponibilidad de la oferta, por la actividad de las cadenas de abastecimiento agropecuario y de comercialización minorista y mayorista, y la presión de la demanda, por la cantidad de personas comprando compulsivamente.

“En este caso, como hay un abastecimiento robusto de alimentos, los precios se van a mover por la demanda, lo que da una inflación de demanda. Generalmente la inflación es de oferta por cuenta del invierno, la sequía, el cierre de una vía, un paro de transportadores, en ese caso sube el precio del producto que se vuelve escaso para regular la demanda”, detalló el director.

Oviedo fue enfático en que a pesar de las circunstancias no es necesario hacer ajustes en el dato del IPC de abril, pues la dinámica del indicador es precisamente identificar esos movimientos, además, aseguró que es importante que el cero cuente. Sin embargo, no descarta que a largo plazo haya cambios en la canasta familiar y en la ponderación de los productos como consecuencia del COVID-19 por las nuevas dinámicas de consumo. “Seguramente vamos a necesitar una nueva encuesta de ingresos y gastos (mide frecuencia y volumen de gasto) que nos muestre si el gel antibacterial se vuelve un artículo de primera necesidad y cómo se distribuye el gasto en este artículo según las diferentes clases sociales, por ejemplo, porque no podemos mover el peso de los artículos en la canasta por la consistencia del índice”.

Así cambia el consumo

El indicador de consumo de BBVA Research da cuenta de una caída del 50 % del consumo en marzo, especialmente impulsado por la baja demanda de artículos no esenciales. Según Juana Tellez, economista jefe del BBVA Research para Colombia, “los indicadores nos muestran una desaceleración muy fuerte del consumo, especialmente para el segundo semestre del año”; con estas cifras construyeron un indicador de consumo privado de la economía para 2020 y proyectan una caída de cerca del -5 %, aunque esta se recuperaría en 2021 creciendo otro 5 %.

Las dificultades para calcular el IPC

Para recolectar la información del IPC en el marco de la coyuntura sanitaria por el COVID 19, el DANE implementó un conjunto de medidas teniendo en cuenta los lineamientos y recomendaciones de protección sanitaria establecidos por el Ministerio de Salud. Entre ellas están la visita a establecimientos dentro del radio de movilidad del lugar de domicilio de cada encuestador (con una participación de 89 % dentro de todas las fuentes), recolección vía telefónica (7,92 %), por correo electrónico (1 %), la consulta en páginas web (0,67 %) y el registro de grandes retails (0,54 %) gracias a la alianza con Logyca.

El director de la entidad, Juan Daniel Oviedo, explicó que a la recolección física se sumaron nuevas plataformas para monitorear la oferta y superar el reto de seguir midiendo las variables económicas en la coyuntura actual, “estamos preparados para que en cualquiera de los escenarios podamos recuperar información que no logremos recoger físicamente en los operativos complementarios”, dijo.

Nota del editor: En la versión anterior de este artículo se aseguraba que el IPC se publicaría hoy, 4 de mayo. El indicador será divulgado el 5 de mayo.

Información tomada de: www.elespectador.com

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