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Los robots que empezarían a hacer domicilios en El Poblado, Medellín

Empresa que ya opera en Estados Unidos, escogió a Medellín para ser su laboratorio.

El pequeño robot espera el cambio del semáforo peatonal. La luz de este, en la carrera 43A -en una esquina del Parque de El Poblado, continúa en rojo. El robot identifica la rampa para poder cruzar la calle, tan pronto cambie a verde.

Segundos después retrocede de la pendiente y se hace a un lado para no obstaculizar el paso de los transeúntes. Este autómata está programado para no generar incomodidades a las personas que tienen prioridad en el desplazamiento por la ciudad.PublicidadCerrar pauta en 4 s.

Entonces, la señal vial cambia y él la identifica. Los peatones cruzan por las cebras junto a este curioso acompañante. Se trata del Kiwibot, un robot diseñado por un equipo de colombianos para hacer domicilios.

Felipe Chávez, Jeison Oviedo y Sergio Pachón son los tres bogotanos creadores de esta idea. En un principio querían desarrollar una empresa de domicilios con personas de uso exclusivo en las universidades.


Sin embargo, el panorama les cambió cuando decidieron aplicar a la aceleradora de starups más importante de Latinoamérica: “Nos recomendaron irnos a la cuna de todo el entendimiento de las tecnologías disruptivas, pues en Latinoamérica aún no se está pensando tanto en escalabilidad de estas ideas”, narra la gerente de operaciones de Kiwicampus, Stephanie Falla.

Con esto en mente viajaron a Silicon Valley, en Estados Unidos, pues sabían que allí podían encontrar nuevos horizontes que perfeccionaran su idea.

Al llegar allí se dieron cuenta de que contratar por horas a los domiciliarios era bastante costoso y que, siendo así, la idea de negocio no sería sostenible con el paso de los años. En el país norteamericano la hora de trabajo estaba cercana a los 18 dólares. Y fue así que comenzó la iniciativa de automatizar los domicilios.

Nos recomendaron irnos a la cuna de todo el entendimiento de las tecnologías disruptivas, pues en Latinoamérica aún no se está pensando tanto en escalabilidad de estas ideas

Comenzaron haciendo pruebas con un pequeño robot que cargaba una canasta y que era monitoreado por dos celulares conectados por videollamadas. Estas pruebas arrancaron en el campus de la Universidad de Berkeley, en California.

Quien hoy es el director ejecutivo de esta empresa que da ganancias de cinco millones de dólares, descubrió que esta llamada de monitoreo no era tan práctica para los usuarios, sino para que ellos realizaran una labor de monitoreo que se podría hacer desde Colombia y así hacer los domicilios.

Es bajo esa modalidad que hoy funciona la empresa Kiwicampus que tiene su sede en el barrio Astorga. Desde allí un equipo de ingenieros monitorea los desplazamientos de los 100 Kiwibots que trabajan constantemente en dos universidades, una en California y otra en Colorado.

Lo que hoy es su sede, anteriormente era una casa de creación de más de 15 startups de la ciudad. Las necesidades y proyecciones de Kiwi, los llevó a utilizar la totalidad de la casa como laboratorio de pruebas.

“Acá tenemos que hacer las pruebas de hardware y de software del robot para que ya, cuando entremos a hacer órdenes, en Medellín, el robot esté totalmente listo para campo y enfrentarse a la realidad”, explica Falla.

Esta segunda generación de los robots, que hace domicilios en Estados Unidos y que está en fase de pruebas de operación en Medellín, fue producida en China y ensamblada en Colombia. Funcionan bajo un software que mezcla autonomía, bajo la inteligencia artificial, y la supervisión constante para vigilar sus operaciones.

El equipo humano está en Medellín y comprende las áreas de Dirección, Ventas, Operación Logística, Innovación e Ingeniería. Este grupo está enfocado en mantener la operación de los Kiwis en las dos universidades y, paralelamente, hacer pruebas para perfeccionar la experiencia del producto.

Falla menciona que les gusta decir que, más que la empresa que ha hecho más domicilios con robots, “somos la empresa que más ha generado interacciones entre seres humanos y robots”.

Funcionan bajo un software que mezcla autonomía, bajo la inteligencia artificial, y la supervisión constante para vigilar sus operaciones

Agrega que para ellos estar en las calles no solo implicará hacer un domicilio, sino ser un habitante más que está interactuando con las personas.

Según los desarrolladores de los Kiwis, ellos están enfocados en mejorar el funcionamiento teniendo presente no superar las características de los humanos.
“Lo que lo que a nosotros nos incumbe es la seguridad del peatón”, explica la directora de operaciones.

El Kiwi funciona bajo un sistema de sensórica frente a la distancia con los objetos; buscando no invadir espacios a los que ya están acostumbrados los peatones, vehículos, bicicletas, personas en situación de discapacidad y demás actores viales.

La velocidad máxima alcanzada por un Kiwibot es de 2,75 kilómetros por hora, mientras que la de un ser humano promedio es de 5,2. Además, la envergadura del robot no sobrepasa el ancho de los hombros de una persona.

Kiwibots en Medellín
Stephanie Falla, directora de operaciones, con un Kiwibot en el área de entrenamiento. Foto: Jaiver Nieto. EL TIEMPO El diseño de los Kiwibots

Los robots son unos pequeños cubos que se desplazan en cuatro ruedas con un motor en cada una de ellas, para evitar quedarse atascados. Tienen seis cámaras, una de ellas trasera y otras laterales que se activan al momento de cruzar vías.

Los Kiwers son los encargados de surtir el interior de los robots, los cuales pueden llevar cuatro platos de restaurante. Cada uno de los Kiwibots pesa 13 kilos. Su manufactura tiene un costo de 2.000 dólares, precio bastante competitivo con los de la competencia que cuestan 15.000 dólares.

Falla dice que este modelo de Kiwi, de poder alcanzar un estado seguro para entrar al mercado local, podría llegar a competir por precios con Rappi o Uber Eats, por la comisión con los restaurantes.


Tomado de: www.eltiempo.com

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