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Lo que dicen los datos sobre cómo roban en Medellín

De acuerdo con el informe del Sisc, este año en Medellín se redujo el índice de hurto en un 31 %, comparado con el mismo periodo del de 2019. Las autoridades y analistas reconocen que la cuarentena tiene mucho que ver en la disminución. FOTO CARLOS VELÁSQUEZ

Los atracadores a mano armada de Medellín, hoy en día, roban más celulares que plata. En la lista de sus tétricas preferencias, en este orden, les siguen las cédulas de ciudadanía, los accesorios de vestir y las tarjetas bancarias.

Esta conclusión surge de analizar un documento elaborado por el Sistema de Información para la Seguridad y Convivencia (Sisc) de la Alcaldía, que registra mes a mes la evolución de los delitos en la ciudad. La estadística, más allá de mostrar los indicadores de hurto, es también una radiografía del comportamiento de los asaltantes en la capital antioqueña.

Empecemos diciendo que entre el 1 de enero y el 5 de junio de 2020 se presentaron 10.917 denuncias por robos de toda clase, mientras que en ese mismo periodo del año pasado hubo 15.823.

Esto implica una reducción del 31 %, explicada en gran medida por la cuarentena decretada para contener la covid-19 y su consecuente aislamiento social.

Si hablamos de modalidades, las tres principales fueron el atraco (4.414 casos), aprovechar el descuido de la víctima (2.168) y el halado (1.513). Perjudicaron a 6.334 hombres y 3.405 mujeres (en 1.178 episodios no hubo dato del género).

La mayoría eligió cometer sus fechorías por la mañana (3.050 hechos), otros actuaron en la tarde (2.945), la noche (2.559) y, finalmente, la madrugada (2.366). Esto contradice la percepción general de que en la oscuridad hay más riesgo de robos.

En términos del territorio, 2.884 casos se concentraron en La Candelaria (Centro), 1.038 en El Poblado y 998 en Laureles, por citar las tres comunas más afectadas.

El botín

Conocer la manera en la que actúan los ladrones podría ayudarles a los ciudadanos a tomar mejores decisiones para su protección personal y la de su patrimonio.

El estudio señala que, en cuanto al hurto a personas se refiere, este es el ranquin de lo más robado: 1). Celulares (4.303 denuncias); 2). Dinero en efectivo (1.959 quejas); 3). Cédulas (920); 4). Accesorios y prendas de vestir (682); 5). Tarjetas bancarias (550).

La lista continúa con: 6). Computadores (307); 7). Licencias (301); 8). Billeteras (255); 9). Bicicletas (229); 10). Elementos del computador (224).

Frente al rango de edad de las víctimas, los asaltantes se enfocaron en personas de 18 a 24 años (1.608), les siguen el grupo de 33 a 38 (1.324) y de 25 a 28 (1.032).

En cuanto al hurto de vehículos (302 en total este año), en Medellín se robaron más automóviles (241), camionetas (36) y vehículos con panel (8). La madrugada fue la hora predilecta para robarlos, mediante la modalidad de halado, especialmente en La Candelaria (31), Villa Hermosa (30) y Buenos Aires (30).

También se llevaron 1.482 motocicletas, más que todo en horas de la mañana, en La Candelaria (192), Aranjuez (169) y Robledo (139).

Casas y locales

De los 582 hurtos a residencias, en 270 casos los cacos aprovecharon descuidos del inquilino, en 139 rompieron la cerradura, en 25 emplearon una llave maestra y en 24 aplicaron el estilo de ventosa, es decir, perforaron la pared desde un recinto vecino.

La mayoría actuaron de madrugada o en la mañana, y este fue su ranquin de objetos hurtados: 1). Dinero (199 denuncias); 2). Computadores (133); 3). Electrodomésticos (119); 4). Accesorios y prendas de vestir (118); 5). Celular (78).

El listado tiene variaciones cuando el asalto es a un establecimiento comercial. Según los 1.193 hechos registrados, la mayoría por la tarde, esto prefirieron los delincuentes: 1). Dinero (459); 2). Celulares (123); 3). Computadores (113); 4). Ropa (78); y 5). Elementos de aseo personal (56).

Estrategias contra el hampa

Uno de los temores ciudadanos es que, con la flexibilización del aislamiento, el hurto y otros delitos se incrementen. Andrés Rico Zapata, magíster y docente de la facultad de Ciencias Políticas de la UPB, dijo que “si bien pueden implementarse estrategias, el escenario de la cuarentena es y será un aspecto excepcional para las acciones criminales, porque al tener menos gente en la calle, se impacta directamente en la relación hurto-población”.

Añadió que “el crimen organizado y sus diferentes formas de operar, posiblemente van a aprovechar la transición de la población a las calles. De hecho, opino, vendrá un estado de inseguridad”.

Frente a las medidas que se pueden tomar, expresó que sería importante “contar con un PISCC (Plan Integral de Seguridad y Convivencia Ciudadana) que comience a operar prontamente (acciones, campañas, actividades); una institucionalidad que continúe fortaleciéndose desde lo construido, dar continuidad a la política criminal, las formas de autogobierno ciudadano (pedagogía, prevención y uso de herramientas de denuncia) y apoyo policial contundente para confrontar las estructuras criminales”.

Boris Castaño, analista del conflicto urbano y miembro de la corporación Innova Idea Estrategia (I2E), afirmó que lo primordial sería una estrategia de disrupción del delito que se quiere menguar.

“La disrupción es interrumpir la cadena criminal en sus diferentes partes, atacando a cada responsable de ese eslabón. Por ejemplo, si nos enfocamos en el hurto de celulares, la idea no es tanto desgastarse en requisas y vigilancia callejera, sino impactar el fenómeno de la reventa de celulares robados”, aclaró.

En este plan se requiere la participación no solo de la Policía, sino de otros actores implicados, como las empresas de telefonía y el Ministerio de Telecomunicaciones, para bloquear esos aparatos y golpear el mercado negro. Precisó que “la idea es quebrar el círculo de la oferta y la demanda”.

Información tomada de: www.elcolombiano.com

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