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La dura tarea de borrar el fantasma de Escobar del parque Inflexión

Aunque fue pensado para las víctimas, al memorial todavía van turistas preguntando por el excapo.

Los carros que transitan por la carrera 44, a la altura de la calle 15 sur, en la ciudad de Medellín, normalmente bajan la velocidad. Los conductores que por allí transitan deciden, por curiosidad, retirar el pie del acelerador y bajar la ventanilla para observar la obra que reemplazó al Edificio Mónaco, derribado en febrero del 2019.

Algunos se quitan los lentes de sol que llevan puestos, otros señalan con su dedo a un fantasma que aún se percibe en el aire: el de Pablo Escobar, excapo del cartel de Medellín. Sin embargo, la gran mayoría no se detiene, solo pasan y se van.

Y aunque el 20 de diciembre de ese año se inauguró Parque Conmemorativo Inflexión, diseñado para rendir homenaje a las víctimas del narcoterrorismo en la ciudad en los 80 y 90, es evidente que una parte significativa de los turistas que llegan a la capital antioqueña tienen intenciones de conocer, de primera mano, lo ocurrido en esta época violenta.
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Jorge Armando Diez es un guía turístico que desde hace 5 meses comenzó una empresa que se especializa en recorrer los puntos estratégicos del cuestionado narcotour, sin embargo él prefiere no llamarlo así. Es común encontrarse con este hombre  a las 9 de la mañana o a las 2 de la tarde, con su grupo de turistas, comenzando su recorrido en el nuevo parque conmemorativo ubicado en el barrio Santa María de los Ángeles, de El Poblado. “Yo noto mucho morbo en las intenciones iniciales de ellos”, asiente Jorge.

Según los involucrados en este tipo de turismo que quiere ser erradicado por muchos sectores oficiales, cerca del 60 por ciento de los turistas que llegan a la ciudad, quieren vivir la experiencia del narcotour. Sus precios van desde 40 dólares (los más sencillos), llegando a sumas exorbitantes; por ejemplo el que era guiado por el difunto exsicario John Jairo Velázquez Vásquez, alias Popeye, que cobraba una suma cercana a los 4 millones.

Parque conmemorativo Inflexión

El parque está divido en tres momentosFoto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Con la construcción de Inflexión, las empresas dedicadas al narcoturismo tenían dos opciones: continuar yendo a aquel lugar donde, ellos afirman, “pusieron el primer carrobomba de Medellín” y así desdibujar un poco la mítica y cinematográfica idea de Pablo Escobar con la que cargan la mayoría de los extranjeros, o eliminar de su itinerario esta parada.

Marleny Duque, vecina del antiguo edificio y líder de la comunidad, menciona que sigue siendo cotidiano encontrarse con turistas interesados en la vida de Pablo Escobar, aun cuando el  parque se enfoca en las víctimas del mismo
. “Llegan cerca de cinco grupos en la mañana y otros tantos en las tardes. Son los mismo del narcotour de siempre”. Algunos grupos de turistas se quedan más tiempo, entre 15 y 20 minutos, pero son una cantidad mínima.

Llegan cerca de cinco grupos en la mañana y otros tantos en las tardes. Son los mismo del narcotour de siempre

Resignificación de un lugar

Entre las palmeras que se encuentran cercanas a la calle 15 Sur, nace un camino de piso duro que invita a comenzar el recorrido del Parque Memorial Inflexión. La propuesta narrativa de este parque conmemorativo comienza con el 'Camino de los héroes'. A un costado, sobre un monolito oscuro, se deja leer una frase que reconoce a la ciudad como resistente y con intenciones de futuro distinto al de la violencia y el narcotráfico. Tomás del Gallego, uno de los cuatro arquitectos diseñadores del proyecto coincide en “es precisamente ese futuro esperanzador que permite que el parque se construya hoy”.

Conforme se va avanzando hacia el costado sur del terrero, van apareciendo más monolitos, con más declaraciones. Ya estos con pensamientos de reconocidos personajes que murieron, víctimas de la brutal estrategia homicida del narco.

“Normalmente, las que les generan más impacto son las de Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara Bonilla y Guillermo Cano”, indica el guía.

La luz del sol ya no está y un muro de granito negro irrumpe el flujo del que camina. Este es 'Inflexión', y busca representar las cicatrices del narcoterrorismo. Entre 46.612 pequeñas aberturas, se escurre un haz de luz para iluminar la noche. Como si se tratase de una constelación, cada uno de estos representa a una víctima mortal que, al igual que las estrellas, están ahí, permanentes, aunque ya no se les vea.

En la parte posterior del muro están grabadas 208 bombas. Lugar y fecha. Aunque muchos turistas no entienden el español, relacionan la palabra bomba con su traducción al inglés “bomb”. Comienzan a cuestionarse, pues ven que hay ocasiones en las que en un mismo día, estallaron hasta ocho bombas. El granito oscuro refleja la imagen de quien decida acercársele. El arquitecto del Gallego explica que una de las reflexiones que se cumple allí es que “Podríamos ser nosotros, un familiar o un amigo”.

Para finalizar, está el 'Bosque de la Resiliencia'. Allí continúa resistiendo un árbol de Algarrobo, cercano a 20 metros de altura, algo retorcido. Se reconoce como el testigo mudo de una tragedia gestada en esa porción de tierra. Son las 6:20 de la tarde y una mujer de 50 años está allí. Comienza a llorar. Es la segunda vez que visitaba este parque, “es que esa época fue tan horrible. Que dolor tan grande esto que nos tocó vivir”.

En este terreno de 5.300 metros cuadrados, desde su inauguración, colectivos creados por la comunidad han comenzado a apropiarse del lugar, sobre todo, para actividades culturales. Han realizado exposiciones de arte, talleres de escultura y acuarela. Marleny Duque, menciona que el lugar se ha transformado en un espacio de encuentro para la comunidad, guardando mucho respeto al mensaje que allí permanece “queremos que sea un parque contemplativo, no como otros modelos de parque que tienden a la recreación”.

Han pasado dos meses desde la inauguración de este lugar. Lo habitan silencios y preguntas; turistas y locales; abandonos institucionales y propuestas de la comunidad, hojas secas y flores secas, también; discursos de guías y algunas interpretaciones individuales; los recuerdos de pasados trágicos irrumpen con lágrimas. La vida se ilumina y se apaga conforme los transeúntes llegan y se van.


Tomado de: www.eltiempo.com

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