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Fundéu y el lenguaje inclusivo

El género, en gramática, no es lo mismo que sexo; es una propiedad gramatical independiente: la mesa es femenino, el libro es masculino.

1. ¿Usted cree que el masculino genérico se queda corto?

El precepto académico es: «los sustantivos masculinos no solo se emplean para referirse a los individuos de ese sexo, sino también, en los contextos apropiados, para designar la clase que corresponde a todos los individuos de la especie sin distinción de sexos». (Gramática, RAE).

Precepto que se rompe, casi siempre, en los foros en los que las mujeres son mayoría; lo mismo en reuniones y encuentros profesionales; en el deporte femenino, que cada vez cuenta con más presencia en los medios; en la composición de los distintos gobiernos. Muchos hablantes sienten que, para recoger claramente este hecho, el llamado masculino genérico se queda corto: ante una mayoría, por ejemplo, de ministras, la gente cree que lo más adecuado sería hablar de las ministras del Gobierno, englobando con esta denominación a hombres y mujeres, en lugar de hacerlo al revés.

El servicio de consultas de la RAE explica que «los alumnos», en masculino, «es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones”.

Y presenta estos motivos:

a). La economía lingüística: desdoblar cada apelación en dos géneros, son un circunloquio innecesario y molesto, la mayor parte de las veces, como: el alumno y la alumna aplicado y aplicada serán los jefes y las jefas de los colombianos y de las colombianas.

b). La concordancia gramatical: ante soluciones como el desdoblamiento sistemático, la concordancia pasaría a ser mucho más complicada y farragosa: ciudadanos senadores y ciudadanas senadoras de la república.

2. ¿Cuántos géneros tiene el idioma español?

El género es una propiedad de los nombres y los pronombres. Los sustantivos en español solo pueden ser masculinos o femeninos. Pero, los demostrativos, los cuantificadores, los artículos y los pronombres personales pueden ser, además, neutros como cuando empleamos los vocablos: esto, eso, aquello; tanto, cuanto, mucho; lo, ello.

3. ¿Existe una correspondencia estricta entre el género y el sexo?

El género, en gramática, no es lo mismo que sexo; es una propiedad gramatical independiente: la mesa es femenino, el libro es masculino.

4. ¿Cómo se marca el género?

a) Morfemas o terminaciones como: la -a en (niña); -esa, en (abadesa); -isa en (poetisa), -ina en (heroína), -era en (cocinera), -ana en (decana), - óloga en (psicóloga), -ada en (magistrada), etc.

b) Raíces distintas: caballo, yegua; vaca, toro; (son los llamados heterónimos).

c).Determinantes: el artista, la artista; el cantante, la cantante: (se los conoce como: comunes en cuanto al género).

5. Los sustantivos ambiguos

Se pueden usar en femenino o masculino indistintamente: el mar, la mar; esta última forma pertenece más a la poesía.

6. Los sustantivos epicenos

Se refieren a un ser vivo, de uno u otro sexo, con un único género, como: el mosquito (mosquito macho/hembra). No es apropiado decir: “de ambos sexos”, como: en el colegio hay estudiantes de ambos sexos.

7. Según su terminación

Los sustantivos acabados en A son casi todos femeninos; los terminados en O, son en su mayoría masculinos; los terminados en consonante o en otras vocales pueden ser masculinos o femeninos.

Términos como el cónyuge / la cónyuge distinguen el género por la concordancia y no mediante terminaciones, ejemplo: su cónyuge está enferma / enfermo.

8. Sustantivos comunes que denotan profesiones,

Cargos, títulos, empleos o actividades; en la evolución de muchos de estos nombres, aparecen las formas femeninas, a medida que la mujer se ha ido incorporando a ellos (el socio, la socia; el juez, la jueza; el magistrado, la magistrada, el abogado, la abogada, etc.).

9. La Gramática académica

Ha acogido voces como: coronela, edila, fiscala, jueza, médica, plomera, árbitra, alcaldesa…

(El hecho de que una palabra suene bien o mal no es un criterio lingüístico).

10. En la escala militar

La RAE no recomienda la expresión: “la soldada”, señala que es más apropiado emplear: las mujeres soldados; las soldados.

11. Los sustantivos colectivos

Han transformado las pautas de comunicación para asegurar que sean incluyentes; utilizan el desdoblamiento para evitar el masculino genérico. El empleo recurrente del "desdoblamiento" en textos redactados genera confusión y hastío en el lector, y resulta inadecuado, además de empobrecedor.

12. Sugerencias para evitar el molesto desdoblamiento:

a. Emplear colectivos: "la ciudadanía", por los ciudadanos; el alumbrado, la niñez, el discipulado, etc.

b. Usar sustantivos epicenos como: persona, víctima, clientela.

c. Sustantivos abstractos como: dirección, presidencia, alcaldía, secretaría, etc.

d. Usar la paráfrasis, es decir: el ser humano, por: el hombre; el personal administrativo, por: los administrativos; la clase trabajadora, por: los trabajadores, etc.

e. Empleo de relativos, ejemplos: quien solicite ayuda, puede acudir a la oficina….

f. Formas explicativas: se necesita personal docente.

g. Omisión del sustantivo en algunas construcciones: entrada gratuita para menores de 12 años.

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