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Cuatro retos para que el Centro sea buen vividero

Aunque siempre vivió dentro del perímetro urbano de la capital antioqueña, cuando el abuelo Mario planeaba ir al Centro desde el barrio Calasanz, empacaba la chaqueta con la boina y le decía a sus seis hijos que bajaba hacia Medellín. Lo que hoy se enmarca en la comuna 10 (La Candelaria) siempre fue el epicentro del mapa mental propio donde le medía el pulso a una ciudad que, para ese entonces, también estaba en obra.

Hoy, 40 años después, muchos coinciden en que el Centro de la ciudad es un “Medellín en miniatura” y es causa, pero también consecuencia, de lo bueno y lo malo que ocurre en la capital antioqueña.

Inversión multimillonaria

Recuperar el Centro, el lugar por el que a diario circulan en promedio 1,3 millones de personas, fue una de las grandes apuestas de la administración saliente. En palabras de Federico Gutiérrez, ese objetivo ameritó una inversión que entre 2016 y 2019 superó los $500.000 millones.

“Ha sido la intervención más ambiciosa que ha tenido el Centro en épocas modernas. La inversión, sumando infraestructura, redes, corredores verdes y la línea eléctrica de metroplús, es de $510.000 millones. Es un Centro transformado, pero apenas es la primera fase y siguen retos en lo social, en seguridad, en espacio público, en vivienda. El Centro estaba en completo abandono”, declaró.

Así llegó la renovación de parte del corredor de La Playa, Maturín, Paseo Bolívar, el pasaje La Bastilla o del parque de Bolívar, obras ya terminadas o en etapa final de construcción, que marcaron un camino sobre el que el actual mandatario puede continuar la intervención, reconociendo que hay problemas tan viejos como sobrediagnosticados.

Mónica Pabón, recién nombrada gerente del Centro, dijo que aunque el Plan de Desarrollo 2020-2023 apenas está en ciernes, se puede intuir que la intención de este gobierno es continuar las obras, pero con un enfoque social. “Las obras de infraestructura siempre se harán porque la ciudad es un organismo en constante evolución y transformación, pero si uno no carga de contenido esas obras, difícilmente logrará una apropiación del espacio público o una relación de identidad. La infraestructura siempre será bienvenida y me parece que las obras recientes, en general, están bien hechas, pero falta darle un poco más de fuerza al contenido social y económico”, declaró.

En palabras de la gerente, las etapas que faltan de las intervenciones como la continuidad del corredor de La Playa hacia San Benito y La Minorista o la de la carrera Bolívar hasta la estación Prado son las más complejas en lo social, pero permitirían hacer una recuperación del espacio público integral por las complejas dinámicas de esos sectores.

¿Buen vividero?

Jenny Giraldo es comunicadora social - periodista y vive en el Centro hace siete años. Aunque reconoce que es un lugar complejo para construir tejido social por la diversidad de actores, es una doliente de este espacio por el que muchos pasan, pero en el que solo viven cerca de 85.000 personas (según el Informe Medellín Cómo Vamos).

“Una de mis preguntas es cuándo van a acabar de hacer el Centro o qué es lo que falta para que dejen de estar taladrando calles y abriendo aceras. Hay que preguntar qué taras hay en la planeación para que siempre esté en construcción porque parece que el Centro fuera para todos, menos para los que vivimos acá”, cuenta.

Giraldo sueña con que el Centro sea más atractivo para que lleguen más familias. Que sea más caminable en la noche y que no se vuelva tan hostil cuando buena parte del comercio cierra sus puertas y el polígono se reduce a los sectores con bares y cafés cerca a al parque del Periodista o a la avenida La Playa. Aquí repasamos cuatro desafíos.

Seguridad y defensa férrea por la vida

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Que La Candelaria sea la comuna con más muertes violentas de Medellín no es un fenómeno nuevo, pero no por eso deja de ser grave. En 2018 y 2019, el Centro fue el sector que más asesinatos puso en la estadística con 108 y 86, respectivamente. Aunque hubo una reducción significativa de un año a otro, en 2019 15 de cada 100 crímenes en la ciudad ocurrieron en alguno de los 17 barrios y tres áreas institucionales de la comuna 10. Además, La Candelaria lideró en 2019 el escalafón en otros delitos como hurto a personas, establecimientos comerciales y motos; extorsión, incautaciones de estupefacientes y lesiones personales. Otro dato de Secretaría de Seguridad es relevante: una de cada cuatro capturas que se realizaron entre el 1 enero de 2019 y el 9 enero de 2020 fueron allí. Un reto adicional en el que coinciden autoridades, habitantes y visitantes es que no haya zonas vedadas para caminar en la noche como algunos sectores de San Benito, Niquitao, las inmediaciones de la estación Prado o lo que llaman el Bronx. Mónica Pabón insiste en que será clave reforzar la articulación con la policía para que los patrullajes sean constantes y explorar alternativas en conjunto con privados y la comunidad para que se apropien de espacios a través de ARE (Áreas de Rehabilitación Estratégica) que permiten generar sostenibilidad económica de los espacios a largo plazo.

Que la movilidad fluya por un aire limpio

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El mal parqueo, la ocupación del espacio público, las obras y recibir al día unos 450.000 viajes entre buses, taxis, motos y carros particulares hacen del Centro uno de los cuellos de botella de Medellín. En 2019 el Área Metropolitana estableció el polígono crítico como una de las dos Zonas Urbanas de Aire Protegido (Zuap) del Aburrá, una herramienta que busca evitar la afectación de la salud por los altos niveles de contaminación del aire. La Zuap del centro es un polígono delimitado por las calles 44 (San Juan) y 58 (Echeverry) y las carreras 57 (Ferrocarril) y 46 (la Oriental). Según datos de la Encuesta Origen-Destino 2018, este anillo atrae el mayor número de viajes en carro de la región, con 270.724 desplazamientos diarios. Para el concejal Daniel Carvalho, un paquete de medidas claves siempre será mejorar la experiencia peatonal en términos de seguridad, ruido y ocupación del espacio público. “Para descontaminar el Centro necesitamos reducir al máximo la cantidad de personas que llegan en vehículos particulares y mejorar el servicio de buses para hacer énfasis en la renovación del parque vehicular; también es necesario una mejor logística y mejores características de los vehículos de carga”, expresó, sin dejar de lado la importancia de fomentar vías para el uso de bicicletas.

Que el centro no sea hostil para vivir

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Quienes sueñan con un centro de Medellín renovado coinciden en que una de las principales estrategias para aumentar el sentido de pertenencia y mejorar dinámicas de seguridad en algunos sectores es fomentar que más gente se vaya a vivir a la comuna 10 porque solo esto garantiza un flujo de gente constante. En la actualidad, en los 17 barrios viven cerca de 85.000 personas (según Medellín Cómo Vamos) y la tendencia se ha mantenido estable en la última década, lo que la ubica en el último puesto entre las 16 comunas de la ciudad. La deuda es heredada de varias décadas y la tarea no es fácil porque, en palabras de Mónica Pabón: “El Centro tiene una condición diferente y es que buena parte está afectado por patrimonio y se debe construir un Plan de Manejo y Protección (Pemp) y debe ser aprobado por Mincultura. Como es una norma de superior jerarquía del ordenamiento territorial local, mientras eso no se resuelva no podremos tener vivienda nueva en la comuna 10 y esa será una tarea urgente”, declaró.

Un estudio reciente de Camacol Antioquia mostró que el 46 % de las personas que trabajan en el Centro están interesadas en vivir allí, si las condiciones mejoran.

Recuperar el espacio público para el peatón

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Formalizar las ventas informales del Centro es una de las deudas de la ciudad desde hace décadas y ayudaría a resolver problemas de movilidad y seguridad en algunas zonas. Jorge Mario Puerta, director de Corpocentro, señaló que el desorden y la explotación económica del espacio público son los problemas más graves que tiene la zona, junto con la problemática de los habitantes de calle. “Hace 12 años el Centro tenía 4.000 venteros ambulantes y en 2019 llegó a 15.000 censados, más otros que no se dejaron censar.

En el Centro están registrados 17.000 negocios formales, entre empresas y locales comerciales, y si no se combate este fenómeno en poco tiempo llegaremos a una relación de 50 y 50”, reseñó el vocero, quien resaltó que con intervenciones como las del primer tramo del paseo Bolívar o La Playa lo que hizo fue que las ventas se trasladaran a otras zonas de La Candelaria como la avenida Oriental o la carrera Bolívar, entre la estación San Antonio y el hotel Nutibara. La tarea del actual gobierno será darle un nuevo impulso a los centros comerciales populares y mirar estrategias para garantizar que los peatones puedan caminar por las aceras.


Tomado de: www.elcolombiano.com

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