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Catorce monos aulladores rojos regresan a su hogar

Los primates fueron rehabilitados para vivir en su hábitat, en el Magdalena Medio antioqueño.

Parado en el último peldaño de una escalera metálica el veterinario Johnatan Álvarez desenfunda su navaja y comienza a romper la parte superior de una malla negra que envuelve la jaula que encierra a un grupo de siete monos aulladores rojos.

Al interior, acurrucados en un extremo, ‘Pacho’, ‘Karito’, ‘Mongo’, ‘Luna’, ‘Nanda’, ‘Popeye’, y un bebé de 3 meses abren sus ojos color miel y miran curiosos cómo acaba de abrirse un hueco de un metro de diámetro que los conecta con los árboles.

Cuando Johnatan baja de la escalera, los primates salen con cautela, uno detrás de otro.Primero exploran el techo de la jaula y luego trepan veloces por las ramas de los árboles.

Desde ahora una reserva escondida en las montañas del Magdalena Medio antioqueño será su nuevo hogar. Aunque la liberación dura unos pocos minutos, detrás de esta escena hay una batalla de años por controlar el tráfico ilegal de fauna e idear alternativas para preservar el ecosistema de estos siete animales.

A escala mundial, Colombia es el segundo país con mayor biodiversidad, ocupando la primera posición en biodiversidad de aves y orquídeas; la segunda en plantas, anfibios, mariposas y peces dulceacuícolas; la tercera en palmas y reptiles; y la cuarta en mamíferos.

Esta amplia riqueza natural ha convertido al país en uno de los nodos del tráfico de animales, considerada la tercera actividad ilegal más lucrativa del mundo, solo superada por el narcotráfico y la venta de armas.

Según datos del Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB), 3.558 especies silvestres son objeto de comercio y 1.302 están amenazadas.

Nota Monos

Los primates fueron rescatados de las redes ilegales del tráfico de fauna. Foto: Cortesía Corantioquia

Antioquia es uno de los departamentos donde este problema es más crítico. Tan solo durante los últimos tres años el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) recuperó 18.665 animales, entre enero de 2016 y enero de 2019.

Por su parte, la Corporación Autónoma Regional de ese departamento (Corantioquia) recuperó 276 aves, 165 mamíferos y 148 reptiles durante el primer semestre de 2019
.

Mientras los monos comienzan a explorar el bosque, el veterinario Álvarez explica que antes de llegar al Magdalena Medio, este grupo de aulladores vivió por más de tres años en el zoológico Santa Fe, ubicado en el sur de Medellín.

Según consta en los registros médicos de esa institución, tres de ellos fueron incautados en la zona urbana de Bucaramanga y otros tres en el área metropolitana de Medellín, entre 2014 y 2017.

Todos ellos llegaron desnutridos, con parásitos, graves problemas intestinales y hasta fracturas que les causaron en su contacto con los seres humanos.

Por esta razón, el equipo de profesionales del zoológico tuvo que emprender un proceso de rehabilitación médica y enseñarles a valerse por sí mismos en un ambiente natural.Ganadería y medioambiente

Mateo Builes es investigador de la Universidad CES y líder de la fundación Huella Salvaje, que administra la reserva por donde ahora se desplazan los monos.

Según explica, la liberación de estos animales se enlaza con otra lucha que desde la academia han emprendido recientemente, que consiste en armonizar la actividad ganadera de esta subregión con la conservación del medio ambiente.

Según calculó la Cámara de Comercio de Medellín, el Magdalena Medio se constituye como el principal abastecedor de ganado gordo para Medellín y concentra el 13,1 por ciento del inventario bovino del departamento de Antioquia.

Ese peso de la actividad ganadera en la economía local ha causado un conflicto con el medioambiente. El uso del suelo para la ganadería extensiva ha ido acabando progresivamente con el bosque, la riqueza del suelo y cientos de especies silvestres.

Lo que no saben la mayoría de los ganaderos, señala Builes, es que la llegada de especies como el mono aullador rojo puede incluso transformarse en ganancias económicas. Según explica, cuando los monos se desplazan por los árboles y van dispersando de forma natural las semillas por todo el suelo, la flora va ganando terreno, lo que al mismo tiempo genera que la población de aves se incremente.

Al final de este ciclo, los bovinos se vuelven más saludables y tienen mejor ganancia de peso, gracias al aumento de la riqueza del suelo y la creación de barreras biológicas que controlan las plagas.

La idea es volvernos un modelo piloto y demostrarle que con menos área y preservando el medioambiente se puede producir

“El esfuerzo de ligar el tema de la conservación con la producción de carne no significa decirle al ganadero que deje de producir. La idea es volvernos un modelo piloto y demostrarle que con menos área y preservando el medioambiente se puede producir”, dice Builes.

Luego de ser liberados, ‘Pacho’, ‘Karito’, ‘Mongo’, ‘Luna’, ‘Nanda’ y ‘Popeye’ serán monitoreados por cámaras mientras aprenden a alimentarse por sí solos y defenderse de sus depredadores. Para los que fueron sus cuidadores por tres años, el objetivo es que nunca más regresen a su cuidado y puedan reencontrarse con el lugar del que nunca debieron ser arrancados.

Nota Monos

En armonía con el ecosistema, un grupo de bovinos se alimenta a unos cuantos metros del bosque húmedo tropical en donde fueron liberados los monos. Foto: Jacobo Betancur

Entre noviembre y diciembre de este año fueron liberados 14 monos aulladores en el marco de una alianza entre el AMVA, Corantioquia, el Zoológico Santa Fe y la Universidad CES. En conjunto esas cuatro instituciones invirtieron cerca de 230 millones de pesos durante su proceso de rehabilitación y liberación.


Tomado de: www.eltiempo.com

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